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El único sobreviviente de un naufragio llegó a la playa de una diminuta y deshabitada isla. El oró fervientemente a Dios pidiéndole ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.
Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Un día, tras merodear por la isla en busca de alimento, regresó a casa para encontrar su cabañita envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido... lo había perdido todo. Quedó anonadado con tristeza y rabia.
Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales cargaba dos sacos sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas.
Cuando al primero de ellos le preguntaron qué había en sus sacos, respondió:
"Todo cuanto de bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco tiempo olvidado."
El matrimonio no son dos seres perfectos que se juntan sino dos imperfectos
que se complementan.
Fátima Cáceres Veloz

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.
Si no has recorrido el camino con mis zapatos, por qué cuestionas mis pasos
Fátima Cáceres Veloz
Una pareja de recién casados se mudó a una tranquila zona residencial.
Durante la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer se dio cuenta a través de la ventana de que una vecina colgaba sábanas en el tendedero.
¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero! Quizás necesita un jabón nuevo… ¡Me gustaría ayudarla a lavar las sábanas!
El marido miró y quedó callado.
Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropa al sol y el viento.
Guillermo Bermejo, Licenciado en Psicopedagogía.
Especialista en Dificultades de Aprendizaje.
Centro Vida y Familia Ana Simó.
Al igual que nosotros, nuestros niños invierten gran cantidad de tiempo en el uso de las nuevas app´s que salen al mercado. Como adultos tenemos un criterio propio de las aplicaciones que son más útiles, más entretenidas o más eficaces para una determinada función que queremos realizar. ¿Pero ellos tienen también ese mismo criterio? ¿Tienen un desarrollo suficiente como para poder seleccionar correctamente si una aplicación le va a dar un entretenimiento sano y aprovechable o va a ser una pérdida de tiempo?
A continuación les damos unos pequeños consejos para ayudar a tu hijo a seleccionar aquellas aplicaciones (sobre todo en el ámbito de la educación y el entretenimiento) que pueden ser más adecuadas.
Por Fátima Cáceres
Veloz.
En el mundo en que
vivimos la paternidad y maternidad cada vez inician más temprano y aunque
hasta un
tornillo que se compre viene con un manual de instrucciones nadie nos prepara
para ser padres y madres mas allá de la manutención y cuidado del bebé, al
menos mientras dura la licencia médica post- parto.
La mayor preocupación
está puesta en que no falte alimento, vestido y saber que el niño o la niña
siempre esté con alguien que a nuestro juicio sea confiable y que esto nos
permita ocuparnos de otras actividades que pueden ser trabajo, estudios o
simplemente tiempo de ocio.
Hemos confundido el
criar con el educar y esto nos conlleva a delegar en otros la parte de
formación previa que deberían llevar los hijos e hijas a la escuela por no
sentirnos en capacidad de hacerlo o porque no nos corresponde.
Queridos padres:

Baltasar, Gaspar y yo estamos sorprendidos con vosotros. Hemos recibido miles de cartas pidiéndonos todo tipo de juguetes y cacharros. Estáis atiborrando a los niños de cosas superfluas, de regalos inútiles que dejarán abandonados en cualquier rincón en cuanto se pase el primer calentón de la novedad. Permitidnos que os recordemos los regalos que realmente necesitan vuestros hijos.
En primer lugar, lo que más necesitan los niños es amor. Debéis achucharlos, besarlos, abrazarlos, acariciarlos. Y todo ello sin medida. Sin amor, los niños no pueden crecer ni madurar. Pero cuidado; no confundáis amor con sensiblería barata, amar no significa consentirlo todo, cumplir todos los caprichos o dejarse chantajear por sus pataletas. Eso sería malcriarlos.