El Mar Muerto es el lago natural más salado del mundo. Está rodeado de montañas y por eso sus aguas, en las que uno flota cual bebé en el vientre materno, no se contaminan. Además, sus sales y barros negros están repletos de sustancias muy saludables.
La sal es el resultado de la cristalización de más de 40 sales minerales durante cientos de años. Podemos usarlas para tomar un baño relajante, mejorar problemas de la piel (como psoriasis o infecciones por hongos, dolencias de las articulaciones o reumatismo.
El fango es una mezcla de agua mineral y sustancias orgánicas. Se aplica directamente sobre la piel y sirve para estimular la circulación sanguínea y acelerar el metabolismo. Está indicado para los mismos problemas que las sales y, también, para combatir la retención de líquidos, la celulitis, la caída del cabello, la piel grasa o las varices.
Se trata, además, de un tratamiento económico y asequible. No, no hace falta que viajes a Egipto o acudas a un balneario carísimo: encontrarás los barros y las sales en un buen herbolario o ecotienda (si no los encuentras, prueba a comprarlos on-line)... ¡y convierte tu baño en un spa!
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